lunes, 26 de noviembre de 2012

Solomillo de Cerdo a la Canela




"El cerdo nunca sueña con rosas, sino con bellotas"

Anónimo


De Córdoba


*****


Presento este plato que me ha acompañado muchas veces a lo largo de mi vida, lo comí por vez primera en Córdoba.

Ayer comimos sopa de ganso, ha comenzado la temporada de caza en la marisma, ya tendremos tiempo de presentar susodicha sopa o consomé.

Luego aprovechamos y nos tiramos al monte en busca de níscalos. Un día gastronómicamente intenso. Los solomillos son de hoy, frescos tres solomillos destinados para el consumo inmediato y que han apartado para mañana las setas. 

Llegan días muy tradicionales, eso nos hará que pensar; algo rápido y económico.
Nosotros pensaremos más con el paladar, las prisas nunca es amiga de la buena cocina, eso sí el bolsillo manda de eso si nos cuidaremos; por la cuenta que nos trae.

Buen Provecho Gente


INGREDIENTES


Dos Solomillos de Cerdo, no muy grandes.

50 gramos de Mantequilla o Aceite de Girasol

2 Cebollitas Francesas 

125 cc. de Nata Líquida

150 cc. Vino Oloroso

Un Chorreón de Coñac

50 gr. de Canela en Polvo.

50 gr. Uvas Pasas

Sal 

Pimienta Negra

Canela en Polvo


ELABORACIÓN

Se sal-pimienta los solomillos y con aceite de girasol se brasean en la sartén lentamente, dándoles vuelta y vuelta, hasta que queden dorados. 

Cuando consideremos que se encuentran en su punto, los apartamos. 

Si el fondo de la sartén ha quedado limpio, es decir sin restos quemados. Podemos añadir allí una cucharadita de mantequilla o aceite de girasol y sofreír las cebollitas muy finamente picadas.

Flameamos con el coñac, añadimos el oloroso y el jugo que haya ido soltando los solomillos; dejamos reducir. Le añadimos mientras las uvas pasas, que habremos tenido en remojo con el vino oloroso al menos una hora antes.

Una vez consistente la salsa le desengrasamos con una cuchara o cazo la grasa o impurezas de la carne que asome por la superficie.

Le incorporamos la nata con la canela en polvo y dejamos reducir con poco fuego, cuidamos y removemos la salsa muy despacito para que la nata no se corte.

Cortamos el solomillo  y cubrimos con la salsa, eso sí probamos y le ponemos un adecuado punto de sal.


OBSERVACIONES


El solomillo si es ibérico es más pequeño y jugoso.
Pocas variantes puedo aportar, imaginación al poder. la guarnición he preferido col lombarda salteada con bacón, guisantes y níscalos.

Le va bien las castañas y los higos, un plato moderno, exquisito y digno de grandes celebraciones o días especiales, donde queramos impresionar.

Sobre la grasa para el cocinado, al llevar nata; es preferible el aceite de girasol o la mantequilla.

Un lujo, buen provecho.





2 comentarios:

  1. jajaja, vaya fallo. Esto de hacer las rectas de memoria tiene esos fallos.

    La canela se le agrega al final, no debe de hervir mucho. Pierde aroma. Yo la agrego junto a la nata, y eso si se reduce un poco.

    ResponderEliminar