jueves, 13 de diciembre de 2012

Hans Christian Andersen y los Guisantes con Jamón de Granada



«Y sin decir palabra, fue a la alcoba, apartó toda la ropa de la cama y puso un guisante en el fondo. Después cogió veinte colchones y los puso sobre el guisante, y además colocó veinte edredones sobre los colchones. La que decía ser princesa dormiría allí aquella noche...»

Hans Christian Andersen

De Granada

Me hubiese gustado decir que el cuento de «La princesa y el guisante» fue inspirado en Granada, pero no fue así, dicho cuento fue publicado por primera vez el 8 de mayo de 1835 y Christian Andersen llegó a Granada un el 12 de octubre de 1862, tenía entonces 57 años de edad y ya era sobradamente conocido por sus obras literarias.

Vivió en Granada durante tres semanas. Y fue tratado conforme a su rango. De hecho, según él mismo afirma en su libro, «gracias al coronel Larramendi visitamos gran número de instalaciones engalanadas en honor a la reina, a las que, como extranjeros, no hubiésemos tenido acceso».

Coincidiendo su visita con la que hiciera la reina Isabel II, por lo que Andersen pudo admirar las instalaciones efímeras que por aquella visita se pusieron en pie. Se hospedó en la posada Alameda y en el Hotel de los Siete Suelos, en el propio recinto de la Alhambra. Durante los días que pasó en la ciudad, tomó nota del ambiente, de sus calles, y recorrió los barrios y sus principales monumentos: la Cartuja, la Capilla Real... Andersen fue un cuentista enamorado de una ciudad que él imaginó de cuento.

Lo de los guisantes con jamón, lo dejamos en mero anecdotario.
 

«La Alhambra es como un antiguo libro de leyendas, lleno de signos de escritura fantásticos, trazados en oro y policromía: cada cámara, cada patio, es una página distinta de la misma historia, en la misma lengua y, sin embargo, siempre como un nuevo capítulo».

INGREDIENTES

Ciento veinticinco gramos de jamón serrano

Una buena cucharada de aceite de oliva virgen extra

Un diente de ajo

Una cebolla

Un vaso de caldo de pollo

Medio kilo de guisantes

Una lechuga cortada en juliana

Una cucharada de harina

Una yema de huevo


«.. el Generalife me atrajo con mayor frecuencia que el palacio de la Alhambra. Había aquí fragancia de rosas como en las poesías antiguas; las aguas cristalinas precipitábanse susurrantes como entonces; los añosos e imponentes cipreses, mudos testigos de cuanto nos ha sido transmitido por leyendas y romances, esparcían sus frescas ramas en el mismísimo aire que yo respiraba... En los jardines del Generalife sentí el primer toque del invierno; una ligera ráfaga de viento, un beso, desprendió en un segundo las hojas amarillas del follaje».



ELABORACIÓN


Se corta el jamón en dados o finas tajadas de dos centímetros de largo.

Se sofríen los ajos y la cebolla, todo muy picado y le añadimos el jamón serrano y los guisantes.

Se cubre con el caldo de pollo los guisantes y se lleva a ebullición hasta que los guisantes estén tiernos.

Si los guisantes son frescos ocho minutos y si son congelados un par de minutos más.

Mientras se cuece muy suavemente le incorporamos la lechuga picada.

Cuando consideremos que este casi a punto se liga con una cucharadita de harina un poco de caldo de pollo sacado de la cazuela y mezclamos mientras removemos para que ligue.

En el instante de servir se mezcla con una yema de huevo batida.

Punto de Sal.


«El luminoso día de sol se transformaba en fulgor de ocaso, y convertíase Granada en una ciudad de cuento; estábamos en el mundo de hadas de Las mil y una noches»


OBSERVACIONES

He preferido el aceite de oliva a la manteca de cerdo, aunque matice que la receta original conlleva manteca de cerdo.

Le hemos añadido el ajo y la cebolla, que sin duda otorga más sabor a la legumbre.

Plato recomendado como entrada suave en invierno durante el almuerzo y de sano complemento vitamínico, muy energético y de abundante fibra.

Un consejo; no hervir en demasía los guisantes, pues pierden proteínas y sales minerales.


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